Saludo y despedida del Apóstol del Señor a los hermanos de Lisboa

Al igual que en todas las iglesias donde se presentó, en el gran amor que caracteriza a los hombres de Dios; el Apóstol del Señor sintió en su corazón saludar a los hermanos de la iglesia de Lisboa, junto con las personas que hoy estuvieron en su presentación.

Como una bendición especial, en primer lugar pasó el hermano Enc. Jesús Hernández, su esposa y su pequeño hijo a saludarlo, quien al estrechar la mano del Varón de Dios con llanto incontenible, fue objeto de las siguientes palabras de bendición para él: “Que Dios te siga dando de esa dignidad espiritual por mostrar siempre esa lealtad a mi Ministerio…pero también en esa bendición de oír cómo me has recibido, pido que Dios te bendiga…”

El pequeño grupo de cantores entonaban el himno: Día feliz

“Dios les bendiga, Dios los guarde, Dios siga perfeccionando ese amor que hay en ti” -expresaba con una sonrisa en sus labios, a los hermanos y hermanas que pasaban a estrechar su mano-.

Cuando tocó el turno al hermano Alexsandre, miembro en la iglesia en este país; lleno de lágrimas con voz alta exclamó: “Varón de Dios, yo me siento lleno de alegría desde el día 14 de diciembre que Dios me cubrió con su manto santo y desde ese momento en mi corazón resplandece usted; solo le pido a Dios me ayude en estos lugares” -“Así sea hermano, el Señor lo ayude en esta hermosa fe que ha puesto en su corazón y Dios le guarde” manifestó el Siervo del Señor.

Una hermana le hizo una petición personal, a la cual el Ungido de Dios le refirió: “Dios la bendiga, Dios cumpla su petición. El gusto es para mí al verle perseverar en el pueblo santo del Señor”.

Con el eco de la promesa de Dios aún retumbando en sus oídos, una mujer ajena a la fe de la Luz del Mundo le expresó: Bienvenido a Portugal. “Muchas gracias. Gracias por estar aquí con nosotros; al contrario, la seguimos invitando para que nos acompañe en la iglesia del Señor”. A otra externó: “Dios la bendiga hermana. Y le seguimos esperando en la iglesia del Señor para que siga escuchando la palabra de Dios. Fue un honor tenerla entre nosotros este día. Dios le bendiga”.

Un hombre también ajeno; con mucha reverencia se acercó al Siervo de Dios y dándole el ósculo santo en su mano, le dijo: Dios lo bendiga Varón de Dios, recibiendo como respuesta una hermosa bendición: “Muchas gracias por acompañarnos en este día, lo seguimos invitando para que nos siga acompañando hermano. Que Dios siga obrando en su corazón, Dios le bendiga y Dios le guarde”.

Finalmente pasó también un joven de la India, quien en el idioma Inglés se dirigió al Apóstol del Señor, recibiendo también una invitación del hombre de Dios: “God pay you for coming, and it is a very honour for us… “It has been very nice for me” -le interrumpe el hombre que hoy tenía la dicha de saludar a un Apóstol de Jesucristo- “God bless you and we invite you to be part of our church. God bless you”. Fue así como esta nación también quedó cubierta con el manto de la elección, para que de hoy en adelante se diga de ella, Bienaventurada.

Al término del saludo y plenamente satisfecho por las muestras que una vez más el Dios de Aarón, el Dios de Samuel y ahora el Dios de Naasón Joaquín manifestó en estos campos blancos, el excelentísimo Apóstol se despidió de todos los presentes que con lágrimas de nostalgia oyeron sus palabras: “Pues que alegría ¿verdad hermanos? Culminamos esta tercera etapa de la gira con los hermanos de Lisboa, y creo que nos llevamos un muy hermoso recuerdo, tanto de los hermanos de Londres, como de los hermanos de España y los hermanos de Lisboa. Hay muchas cosas, muchas maravillas y muchas señales que hemos visto, de lo cual tenemos la obligación de dar testimonio de estos lugares…Pues hermanos, allá los espero en Guadalajara en la Santa Cena… Dios les bendiga, Dios les guarde y nos vemos por la tarde en el servicio.”

Por la tarde, al término del servicio nuevamente y con una hermosa promesa se despidió del grupo de ministros y hermanos presentes en ese lugar: “Los que se quedan, se quedan con tristeza y los que nos vamos, nos vamos con nostalgia, pero volveremos pronto. Dios les bendiga”.