Visita Apóstol de Jesucristo al Batallón de Guadalupe, Zacatecas

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El jueves primero de marzo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, deseó visitar a su batallón ubicado en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.

Este batallón está conformado por un matrimonio joven, el hno. Cristian Adrian Montiel R. y su esposa Yesica S. Abdón, quienes salieron en Amozoc, Puebla, en noviembre de 2016 cuando fueron convocados por el Apóstol de Jesucristo. Llegaron al principio a Sombrerete, Zacatecas, y en diciembre de 2017 fueron trasladados a Guadalupe, junto con cinco jóvenes que se encontraban en San Luis Potosí: Yesenia Cruz, Liliana Santos, María Bravo, Carlos De la Cruz y Neftalí Simón.

Todos los integrantes del batallón, junto con el P.E. Juan Peláez y su esposa, a quien el Apóstol había enviado esa tarde para acompañar a los hermanos, se encontraban reunidos en su servicio de alabanzas a Dios, después de haberse gozado en la presentación apostólica de esa mañana. Fue durante dicho culto, cuando recibieron la visita del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, quien iba acompañado de su esposa, la hermana Alma Zamora.

Tras saludarles, el Apóstol de Dios expresó el gran orgullo y satisfacción que sentía al venir a conocerlos, los comparó con aquellos valientes que cuando escucharon el anhelo del rey David de tomar del agua que había en el pozo a la puerta de su ciudad (que estaba sitiada), sin decir palabra fueron a cumplir su deseo (V. 1ª Crónicas 11:17). Con esa satisfacción de ver su valor y sacrificio, el rey no la quiso beber sino que la derramó en tierra.

De esa misma manera les dijo que ellos que en ese lugar, tal vez sin una comunicación continua con él, eran los valientes que estaban sacando agua del pozo: “Veo el alma que tienen en este lugar –refiriéndose a una mujer que los acompañaba, invitada especial del batallón– y quiero doblar mis rodillas para decirle al Señor que multiplique esta gracia, no solamente que haga la obra en ella sino que este lugar también sea lleno de su Palabra”, y así los invitó a acompañarlo en su preciosa y larga oración en favor de ellos.

Antes de partir, el Apóstol de Dios dejó su bendición: “Que este lugar sea lleno de la Palabra, que Dios los siga bendiciendo y multiplique por su santa Gracia”, les reiteró el orgullo que sentía: “Me siento lleno de felicidad por ustedes…sus rostros quedarán grabados en mi corazón, y cada vez que yo ore al Señor le diré: bendice a los batallones que están levantando a tu pueblo”. Enseguida se dirigió a la señora que visitaba el lugar y le dijo: “Dios la bendiga y la abarque en esta hermosa Gracia”.

En ese ambiente de fervor espiritual continuaron su servicio de alabanzas con más intensidad y felices por tan bella bendición de haber recibido a un auténtico Apóstol de Jesucristo en su casa.