Crónica del primer recorrido apostólico por las iglesias de El Salto y Zapotlanejo

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El martes 2 de agosto, por la mañana, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, inició su recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), como lo adelantara el primero de agosto.

Acompañado por los hermanos P.E. Benjamín Chávez y P.E. José Moreno, el Apóstol del Señor inició su periplo en el templo ubicado en la calle Ignacio Allende n. 14, colonia El Diamante, en el municipio de El Salto, Jalisco. El reloj marcaba las 6:37 de la mañana.

Cuando el esperado visitante ingresó al templo —que destaca en la citada colonia por su estilo neoclásico, su pórtico, su columnado corinto y su iluminación exterior—, la iglesia experimentó una singular bendición: el olor de vida para vida que exhala de la Elección santa para los hijos de Dios perfumó el recinto sagrado.

El hermano D.E. Magdiel Medina, quien fue el responsable de presidir la consagración, invitó a la Iglesia a cantar la alabanza n. 40, «Antes de romper el alba». Al cantar el himno juntos —el Apóstol de Jesucristo y los hermanos de El Diamante—, la bendición de lo Alto se comenzó a derramar: en instantes, la ferviente oración se transformó en un avivamiento espiritual. La presencia del padre en la fe en el recinto sagrado —donde cantó alabanzas, pidió por los que vienen en camino y elevó su plegaria de adoración al Creador— llenó de alegría los corazones de los creyentes.

Al término de la consagración, a las 6:53 de la mañana, el Apóstol del Señor se despidió de la Iglesia de la colonia El Diamante y de su ministro, el hermano Javier Rangel, a quien dijo: «Dígale a los hermanos que aunque son una iglesia pequeña, a través de estas consagraciones ellos están sosteniendo mis brazos en mi oración por los hermanos que vienen en camino. Dios los bendiga».

De la colonia El Diamante, el Siervo de Dios se dirigió al templo de la colonia San José del kilómetro 15, en El Salto. A las 7:04 de la mañana, cuando aún no se vislumbraba el alba en el oriente, el Apóstol del Señor ingresó a la Casa de Oración, en compañía de sus colaboradores, ubicada en la calle Álvaro Obregón n. 38.

En la segunda iglesia visitada —de las 45 casas de oración establecidas en la Zona Metropolitana de Guadalajara—, se experimentó también la bendición y la comunicación de dones espirituales que trajo el Apóstol de Jesucristo a los hermanos saltenses.

La consagración fue presidida por el hermano P.E. Benjamín Chávez, quien, luego de entonar la alabanza, dio lectura a un salmo: «…misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen (…). Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen…» (Salmos 103: 8-13).

Al término de la lectura del Salmo, la Iglesia elevó una ferviente plegaria en favor del Apóstol del Señor, quien en esta mañana se encontraba personalmente en el recinto sagrado. En la parte de atrás del templo elevó su oración por sus hijos en la fe, que a partir del primero de agosto viajan a la Hermosa Provincia, el gozo de toda la tierra, a participar en el Sagrado Memorial.

A las 7:16 horas, luego de participar en la consagración, el Apóstol de Jesucristo se despidió de los hermanos de san José del kilómetro 15. Al caminar por el pasillo de los atrios, de adoquín rojo, espacioso y enmarcado con cuidados jardines, dos hermanas ingresaban por la puerta exterior del templo —era el turno de su consagración—. En ese momento, el Siervo de Dios las saludó y con una sonrisa paternal les dijo: «Dios les pague por acompañarme en mi oración continua. Dios les bendiga, hermanas».

La tercera Casa de Oración visitada esta mañana fue la ubicada en la carretera a El Salto n. 541, colonia La Alcantarilla. El reloj marcaba las 8:01 de la mañana cuando el Apóstol Naasón Joaquín descendió de su vehículo y encaminó sus pasos al templo. El ministro local, hermano José Saavedra, lo recibió con un afectuoso saludo y le dio la bienvenida a nombre de la Iglesia.

Durante la consagración, resonaba estentórea la alabanza n. 557, «Tuyo soy Jesús, ya escuché tu voz, de tu amor hablándome aquí…». En una fecha histórica para esta iglesia —al estar entre ellos el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García— nadie pudo contener las lágrimas de contento; las manifestaciones exteriores de algarabía espiritual tampoco se hicieron esperar. Entretanto, en la parte de atrás del templo —a un lado del oratorio apostólico—, el Siervo de Dios cantaba himnos, se regocijaba al contemplar a sus hijos, pedía a su Amigo por los que vienen en camino, elevaba su adoración al Creador…

Al término de la consagración, el Apóstol del Señor pasó a la casa pastoral en compañía de sus colaboradores por unos minutos. En ese lugar dio instrucciones sobre la proyección de la Iglesia en todo el orbe.

Al despedirse de los hermanos, quienes le esperaban con particular alegría en los atrios del templo, expresó: «Dios está obrando en favor de cada uno de ustedes. La alegría que yo siento al ver a mis hijos unidos a mí en esta oración, es manifestación de que el Señor está cumpliendo su palabra. Al ver que se acercan a Él, le pido que sientan que su amor se manifieste. La promesa de Dios es firme: ‘Bendeciré a los que te bendigan’. Qué hermosa alegría siento al saber que han estado conmigo. Dios los bendiga». Las lágrimas de ellos rodaban por sus mejillas mientras se despedían con singular efusividad de su maestro. El reloj marcaba las 8:35 de la mañana.

De la colonia La Alcantarilla se trasladó a una de las iglesias de reciente data. El reloj marcaba las 8:52 de la mañana cuando el Apóstol del Señor ingresó al templo ubicado en la calle Lomas Doradas n. 68, en el fraccionamiento Lomas del Salto.

El hermano P.E. José Moreno presidió la consagración en un impecable y acabado recinto sagrado. Invitó a cantar el himno n. 134, «Del Oriente y Occidente vendrán», mientras los hermanos de este lugar, al contemplar el arribo del anhelado visitante, se gozaban y caían en bendición. Entretanto, en la parte de atrás, el Apóstol de Jesucristo oraba, cantaba himnos y, como lo ha hecho en todas las iglesias, se unía a la petición común: que Dios traiga con bien a los hermanos que vienen en camino.

A las 9:04 de la mañana, luego de participar en la consagración y acompañar a sus hijos de esta novel iglesia, se despidió de ellos deseándoles parabienes espirituales y dejando su bendición apostólica.

La quinta y última iglesia visitada en esta jornada fue la ubicada en la calle Niños Héroes n. 10, colonia La Laja, en el municipio de Zapotlanejo —conocido por los lugareños como la puerta de Los Altos de Jalisco.

El reloj marcaba las 9:15 de la mañana cuando ingresó al templo y se sumó a la consagración especial que los hermanos llevaban a cabo. Atónitos por esta singular visita, los hermanos exclamaron palabras, frases y expresiones de gozo: «Bienvenido», «Dios lo bendiga»… La grande bendición de contemplar al Embajador del reino de los cielos entre ellos, el hombre que tiene la autoridad de Dios, llenaron de consuelo y felicidad a los presentes. La oración se transformó en instantes en un avivamiento espiritual, en un Pentecostés. La bendición de lo Alto se derramó sin medida en esa mañana.

Luego de la consagración, presidida por el hermano D.E, Magdiel Medina, el Apóstol de Jesucristo se despidió del ministro, hermano D.E. Miguel Sánchez, quien le saludó efusivo, y de los hermanos zapotlanejenses.

Concluyó así la primera jornada del recorrido apostólico por las iglesias de los municipios de El Salto y Zapotlanejo, Jalisco.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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