Visita Apostólica a la Iglesia de Charlotte, Carolina del Norte

(Coordinación de Crónica Apostólica). — El lunes 4 de abril por la mañana, en el marco de la sexta etapa de su Gira Universal por EE. UU., el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó la Iglesia de Charlotte, que es una Obra de la Iglesia de Lexington, en donde se reúnen los hermanos a cargo del Hermano D.E. Atlaí Joaquín García.

Le acompañaban al Apóstol su esposa, la hermana Alma Zamora, la Diaconisa Eva García, los pastores Jesús Orozco, Uzziel Joaquín, José Hernandez, el diácono Alfredo Armenta y algunos ministros de las iglesias de la región.

Durante el desayuno ofrecido, el Siervo de Dios habló con los ministros sobre la necesidad de Obreros con experiencia para atender las obras que están desarrollando un rápido crecimiento. Un caso particular de la prosperidad que Dios le ha dado a las iglesias, es la Iglesia de Lexington, que ya tiene varias obras con más de cien hermanos, y que incluso ya adquirieron Casa de oración. De esta congregacion es la obra de Charlotte, que ese día estaba gozosa porque el Padre de la familia de la fe se encontraba entre ellos.

El Siervo de Dios se mostró satisfecho de estar en ese lugar, del que valoró el tamaño de los espacios propiedad de la iglesia, con 480 pies de terreno en tres acres o hectáreas, con áreas verdes, amplio estacionamiento, casa pastoral y de oración con que ya cuenta la iglesia de Charlotte, que dijo, ya necesita un ministro permanente que se haga cargo de ellos y los atienda debidamente en sus necesidades espirituales, ya que en lo material Dios ha bendecido a los hermanos liberales. Como obrero local se encuentra el hermano César Arauza. Destacó el Apóstol del Señor la importancia de estar congregados para alabar al Eterno, al que los ha colmado de bendiciones desde los cielos.

Trabajo encomiable el de la iglesia de Charlotte

El Apóstol de Jesucristo elogió que fueran los hermanos que se congregan en ese lugar los que, solos, sin un encargado establecido, se unieran para reunir con su trabajo y ventas, los fondos para adquirir los predios y las fincas que hoy albergan el templo y la casa pastoral, lo cual le informó el hermano Arauza, destacando la mano de Dios en los negocios de pupusas (comida de origen salvadoreño), prosperidad material que les ha permitido apoyar el desarrollo material y aún espiritual de la iglesia de Charlotte, en cuyo jardín se degustó el ágape que le prepararon los hermanos.

Ante este emotivo testimonio, les aconsejó a los ministros que le escuchaban, que para mayor bienestar de la Iglesia, en lo sucesivo se adquieran terrenos como ese, para “templos amplios en los que la feligresía pueda realizar actividades sanas después de la Escuela Dominical, como algún deporte, un día de campo, convivencia social entre familias, espacios para estudios bíblicos, librería, alguna tienda de productos básicos…”, y, ante todo, les recomendó que las casas de oración se adquirieran en zonas y barrios seguros, que inspiren la confianza a las visitas a acudir, cuidando siempre que los hijos de Dios se sientan acogidos y tranquilos. Si así lo hacen, agregó: “Vendrá el crecimiento y se protegerá la integridad física de los fieles, y más personas desearán venir a escuchar la doctrina del Señor.”

El ejemplo de Uruguay: muestra del amor del Apóstol a la Iglesia

En otro momento, refirió el caso de Uruguay, en Sudamérica, en donde la obra estaba estancada porque se encontraba ubicada en un suburbio en el que abundan los mal vivientes, y es peligroso transitar por ese barrio, ya que los transeúntes corren el riesgo de ser heridos o asaltados por los amantes de lo ajeno, ambiente nada propicio para alabar a Dios.

En esta situación, dijo, difícilmente alguien desea asistir a ese lugar y menos buscar lo de Dios. Así qué viendo la necesidad de hacer crecer la obra en ese país, se adquirió una propiedad céntrica, a unas calles del Palacio Legislativo y con capacidad para más de 600 personas, a donde ya están llegando las almas que con la ayuda de Dios están conquistando los obreros enviados en los primeros batallones espirituales, resultados de los cuales se dijo satisfecho y deseaba que los pastores lo imitaran en ese aspecto.

Insistió a los comensales, en su mayoría ministros responsables de iglesias, que procurarán la seguridad de los hermanos y hermanas; que busquen adquirir mejores sitios para templos de La Luz del Mundo, pues el Apóstol de Jesucristo conoce las necesidades de la Iglesia y desea llevarla a otro nivel en infraestructura, porque en lo espiritual se le seguirá llevando el mensaje de vida eterna a los pobres. Agregó que las visitas, aunque son de los predestinados, aún no tienen la fe para exponerse yendo a un lugar en donde peligre su vida.

Recomendaciones apostólicas a los pastores

A los ministros responsables en iglesias prósperas, les recomendó que siempre “busquen embellecer las casas de oración… no por presunción, sino para bienestar de la propia Iglesia, pero sin descuidar lo esencial de su labor: el trabajo espiritual que debe ser prioridad para ustedes”. Preguntó la situación que guardan algunas iglesias de la región, entre ellas la de Wahalla, que ya cuenta con 80 hermanos asiduos a la oración y a la que dijo visitará en esta gira.

Ante la necesidad de hacer crecer a las iglesias, en aras del enorme desarrollo prometido por Dios, el Apóstol aconsejó a los pastores jurisdiccionales y distritales, adquirir las propiedades contiguas a las casas de oración con recursos de trabajo de todos, que procuren el apoyo de los profesionales de la iglesia que pastorean, “a fin de que, como cerebros de la iglesia, como los llamé en el Congreso de mayo pasado en la Ciudad de México, generen proyectos y empresas rentables y autosuficientes, con la creación y administración de negocios que se pueden establecer en locales y fincas de la Iglesia para obtener fondos para mejorar la infraestructura de los templos sin recurrir a las ofrendas y diezmos de la iglesia que deben destinarse principalmente para los gastos de la evangelización…”.

Agregó que la necesidad de construir iglesias con mayor capacidad, se está viendo en los resultados del impulso de la predicación de estos 16 meses, lo cual es grato, pero también requiere que se animen a los hermanos, que son la Iglesia, a que apoyen a los Ministerios de Salud e Intendencia, para que se promueva la creación de mini empresas en nichos de mercado necesarios en las festividades religiosas, en donde la Iglesia realiza enormes gastos que podrían ser cubiertos con las ganancias que se obtengan de comercios emprendidos por la Iglesia, con el apoyo de administradores, mercadólogos, contadores, entre otros profesionales que promuevan este desarrollo en la Iglesia, bajo la supervisión del ministerio correspondiente y con las ganancias realizar los pagos de los servicios que se proporcionan en la Santa Cena.

El Apóstol del Señor les aclaró que con esas indicaciones que les estaba dando, no pensaran que ahora el ministerio es materialista, ya que los recursos son indispensables para emprender lo espiritual, ejemplo de ello fue el Señor Jesucristo, del que dijo “es un mito que era pobre, pues desde niño su Padre lo provino de oro, incienso y mirra, para que en su niñez no pasara necesidad, y ya en su Ministerio, él llamó entre sus apóstoles a Mateo, que era recolector de impuestos, quien seguramente se ocupó de administrar lo que le regalaban de sus haciendas sus amigos y los que le amaban o reconocían… No quiero saber lo que le dio Lázaro, lo que le dio Zaqueo, Susana o Juana… si hasta la mujer más pobre le derramó un perfume de gran precio… Incluso Judas, uno de sus servidores, se ocupaba de realizar las compras… Así qué busquen desarrollar este propósito, a fin de que puedan aprovechar las oportunidades para adquirir terrenos para casas de oración y pastorales”.

Al terminar los alimentos y después de instruir a sus ministros presentes con abundantes y sabios consejos y encomiendas, para la prosperidad de la iglesia, engrandeció a Dios por la esperanza de la que dijo: “No se ha dicho ni aun la mitad de lo que nos permitirá alcanzar. El Apóstol Aarón Joaquín recibió una promesa de bendición que no alcanzó a ver, pero vio el cumplimiento de la promesa en su descendencia, como Abraham en sus hijos Isaac y Jacob, que no vio la grandeza que tendría el pueblo de Dios, sino hasta que nació su hijo”.

En el interior de la casa de oración

La Iglesia de Charlotte esperaba al Apóstol de Jesucristo en el interior del templo, a donde ingresó. Le recibieron felices los hermanos que desde la oración de nueve de la mañana se congregaron con júbilo para escuchar las palabras de vida que el Siervo de Dios les trajo. En su saludo dirigió un emotivo abrazo espiritual, les entregó su amor de corazón y, como Jacob, les agradeció reiteradamente sus atenciones por todo lo que habían hecho por él. “Ahora —dijo con énfasis—, ¡permíteme bendecirte, Iglesia de Charlotte, después de lo que has traído a mi mesa y todo lo que has preparado para mí…”. En ese momento levantó sus brazos y con toda autoridad los bendijo invocando al Padre celestial y pidiéndole que por el reconocimiento hacia Él y su enviado, los colmara de bendiciones, en su entrar y salir, en su alijaba, con sus hijos y, ante todo, que fueran muy prosperados.

Se despidió de esta ciudad arropando a sus hijos en la fe con su un abrazo espiritual y ofreciendo volver para visitar en próximas fechas a la Iglesia de North Carolina.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.