Visita apostólica a la Iglesia en Rafael Delgado

RAFAEL DELGADO, Veracruz. 24 de enero de 2018 (Berea Internacional) — “Sois una tierra próspera, sois una tierra muy fértil; por eso aquí se escuchó la voz de Dios, porque vuestros corazones estaban esperando esa semilla de Dios que ha fructificado…”.

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo, ubicada en el municipio de Rafael Delgado en el estado de Veracruz; recibió la visita del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García en su recorrido por este estado. El municipio de Rafael Delgado conforma a los 212 municipios que forman al estado de Veracruz, se le conoce como San Juan del Río, y se ubica en la zona centro del mismo como parte de la región montañosa.

El Apóstol de Jesucristo saludó a las iglesias que se reunieron en esta casa de oración, entre ellas Los Reyes, Atlahuilco, Tepetlán, Novillero, entre otras; a las cuales les manifestó su alegría y deseo de conocerles y estar con todos los hermanos; mencionó que este estado es una región donde la Iglesia del Señor ha crecido mucho, pero que también ha tenido que pasar por diferentes situaciones de lucha. Les externó que los responsabilizaba a seguir adelante ya que eran una tierra muy fértil espiritualmente y tenían la bendición de que en este estado, el Señor le manifestó al apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín de su llamamiento.

Les expresó que no tuvieran temor, que, aunque hay algunas localidades aún pequeñas de hermanos, el Señor los iba a prosperar porque su promesa era para crecimiento, para victoria y, sobre todo, para salvación y les dijo: “No tengas temor… El que puso a Aarón Joaquín, y el que puso a Samuel Joaquín, ha puesto a tu hermano…”. Expuso su consejo recordando el pasaje bíblico de Jueces 7:1-25 cuando el juez Gedeón ganó la batalla a los madianitas con un ejército de 300 personas solamente, pero el Señor le dijo que con esos se ganaría la batalla. La Iglesia tomó un ánimo de valentía para seguir trabajando en la obra del Señor cuando les dijo que al Señor le daba lo mismo ganar batallas con muchos que con pocos y que su promesa en este lugar era de crecimiento; les animó a que trabajaran con fe y confiando en la promesa de Dios. Invitó a la Iglesia a entonar la alabanza “La victoria es de Cristo”, y les enfatizó que Dios está por su Iglesia en todo momento.

Les dijo: “Aquí no termina la Iglesia del Señor, aquí empieza una era de abundancia, una era de esperanza, …”. Expresó que quería irse con la seguridad de que su palabra había animado a los corazones de toda la Iglesia y se despidió bendiciendo a todos los hermanos.