Visita Apostólica a la Iglesia de Pátzcuaro

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El lunes 9 de octubre de 2017, el Apóstol del Jesucristo continuó su fructífero recorrido por las iglesias del estado de Michoacán. El recorrido abarcó las iglesias de Pátzcuaro y en Uruapan colonias 28 de octubre, La Laguna y Viveros.

En la iglesia de Pátzcuaro estaban de plácemes desde el día anterior en que el Apóstol del Señor había enviado al P.E. Filomeno Almonte a consagrar el templo que los hermanos remodelaron en ese lugar bajo la dirección de su Encargado, el ministro Ricardo Díaz de León.

Al ser notificados que el Apóstol del Señor estaría con ellos esa mañana, los hermanos del lugar se apresuraron para estar desde temprana hora en el lugar señalado. Todos unánimes entonaban alabanzas a Dios y oraban fervientemente mientras esperan al insigne visitante. A las 9:05 de la mañana el Apóstol de Jesucristo arribó a la iglesia de Pátzcuaro, saludo a un grupo de niños que le dieron la bienvenida en el exterior del santo recinto y a los ministros invitados que ya se encontraban en el sitio.

Inmediatamente pasó al templo donde los hermanos le recibieron con el característico júbilo de los corazones de aceptan la Elección de Dios y el Siervo de Dios les correspondía con bendiciones. Al tomar su ministerio, saludó a los hermanos y les dio el siguiente mensaje:

 

Mensaje apostólico

“Hermanos de Pátzcuaro, ¡Qué hermoso es estar con ustedes, contemplar a los hijos de Dios en este lugar, saber que, en esta hermosa ciudad, brilla la luz de Dios y que cada uno de vosotros se han convertido en esas hermosas lumbreras espirituales!… yo tenía ganas de venir a verlos y presentarme, quería ver como Dios ha multiplicado su Iglesia en este bello estado de Michoacán”.

Como lo ha manifestado en la mayoría de las iglesias que ha visitado, el propósito de su visita es conocer a los hermanos, observar su crecimiento como iglesia y alentarlos a echar las redes para que las almas que están predestinadas para salvación vengan al camino de Dios. En este lugar tomo el ejemplo por antonomasia del pueblo de Israel, cuando éste fue liberado de Egipto por mano de Moisés.

Refirió el Siervo del Señor que cuando el pueblo de Israel se enfrentaba a dificultades siempre dudaban y renegaban de Dios, reclamando al Siervo de Dios Moisés por qué los había sacado de Egipto, si iban a morir en el desierto. En una ocasión cuando se encontraron frente al Mar Rojo, voltearon a ver a Moisés y comenzaron a reclamarle porque pensaron que iban a morir en ese lugar; sin embargo, el Hombre de Dios ordenó por mandato de Dios a su hermano Aarón que tocara las aguas con su vara y en ese momento el mar se abrió ante sus ojos para que el pueblo pudiese pasar en seco, “porque ese Dios de Israel, era un Dios fuerte, poderoso, ese Dios es al que tú y yo servimos; no ha cambiado, es el mismo Dios”.

Con ese ejemplo les exhortó aprender a confiar en Dios en cualquier situación difícil de la vida, a no reclamar, sino a mantenerse firme y seguir siempre adelante para que también en ellos se cumplan las promesas que Dios le hizo a él y a todo su pueblo. Los instó a ser lumbreras, a predicar el evangelio y a no cansarse de hacerlo porque, aunque en otro tiempo algunas personas hayan resistido a este evangelio, hoy miles de almas se han de convertir a la Iglesia de Dios.

“Quiero entonces doblar mis rodillas y pedirle al Señor que Dios te bendiga, que Dios te prospere y que Dios te multiplique. ¿Me acompañas a hacerlo?, hagámoslo en el nombre del Señor”. -dijo para invitarlos a hacer una hermosa oración por su prosperidad. Todos los hermanos se entregaron con singular devoción a la plática íntima con el Creador que esta mañana se manifestó de manera sublime con la presencia de su Enviado.

“Pátzcuaro, sé que vas a crecer -fueron sus palabras finales- sé que te vas a multiplicar, sé que obedecerás la voz de tu hermano e iras hacia el frente sin temor. Que la paz de Dios quede en vuestros corazones, ¡Me voy feliz, me voy contento al ver vuestros rostros llenos de alegría, pero también llenos de ese calor espiritual, la gracia de Cristo los acompañe y mi oración que todos los días se eleva a Dios os proteja…”

Bajó del altar y sin más palabras llevo su mano derecha al corazón para decirles que se van con él y que su corazón queda con ellos. Los hermanos y las hermanas que vieron y escucharon con un dejo de asombro al Apóstol de Jesucristo por estar entre ellos, volvieron a doblar sur rodillas reverencialmente y se entregaron en palabras de oración a ese Dios que en esa bienaventurada mañana del lunes 9 de octubre les regalo la presencia de su Enviado.

 

Precioso detalle

Al salir de la Casa de oración el hermano Ricardo lo invitó pasar a la Casa pastoral para ofrecerle un desayuno típico del lugar, que los hermanos prepararon con anticipación para su invitado especial. Al sentarse en la mesa, mientras lo atendían con delicado esmero, el ministro Abner Guerrero quien se encuentra actualmente en la iglesia de Turícuaro, acercó a los niños Dalia y Freddy Ruiz Reyes, quienes, con profundo reconocimiento y lágrimas que entrecortaban sus infantiles voces, le dirigieron un mensaje en lengua purépecha que conmovió a todos los presentes: “Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García: Bienvenido a Michoacán, donde al pueblo purépecha, el manto de la elección nos ha tocado. Dios lo bendiga y lo amamos”.

El Ungido de Dios profundamente conmovido se dirigió a ellos con unas hermosas palabras de bendición: “¡Qué bonita bienvenida hijos! Sepan ustedes que, aunque son de origen humilde, delante de Dios son muy amados; así es que yo vengo a verlos, no porque sean de origen humilde, o porque sean de una piel blanca, sino porque son hijos de Dios y como hijos de Dios siempre lleven en su corazón y en su mente que Dios los ama, que su hermano Naasón los ama, por eso estoy aquí con ustedes, para decirles que los amo, en el amor de Cristo -y repitió para que no quedasen dudas- el entrañable amor de Cristo; a ustedes, a sus padres, a toda la Iglesia, ¡estoy feliz y soy feliz al estar junto a ustedes! Dios los bendiga y que Dios los guarde”.

Ese momento quedó indeleble en la memoria de los niños y de los testigos: El día que un Apóstol verdadero llamado Naasón Joaquín García, estuvo con ellos y ellos hablaron con él a nombre de la Iglesia purépecha en este bendecido estado y él a cambio les dijo cara a cara ¡Cuánto los ama!

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.