Visita Apostólica a los hermanos de Soacha

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El jueves 4 de octubre, tras la visita a los hermanos del Barrio Caracolí, el Mensajero de Dios se encaminó a la municipalidad de Soacha, donde también los hermanos recibieron la noticia apenas unas horas antes, que Dios había inspirado a Su Siervo, visitar ese lugar.

El reloj marcaba la 1:30 de la tarde, cuando el Varón de Dios arribó al lugar, donde el hermano Benjamín Lugo quien es el ministro en turno y un grupo de niños, lo esperaban en la entrada del Templo para darle la bienvenida a nombre de la iglesia local. El himno “Oh Siervo del Dios Alto” enmarcó el recibimiento del Padre en la fe.

Al término del hermoso himno de Bienvenida, el Ungido de Dios expresó: “¡Qué hermoso es llegar a este lugar y contemplar cómo ha crecido Colombia. Mi alma también viene feliz, inundada de alegría, porque tenía el deseo de conocerles y de ver vuestros rostros y contemplar en ellos la fe genuina que Dios ha formado” –resaltó.

Enseguida hizo referencia a la prosperidad que Dios otorgó a Colombia durante la administración apostólica del hermano Samuel Joaquín Flores, quien en el año 2014 fue llevado al descanso eterno y plugo a Dios manifestarlo a él como el Apóstol de la Consolación. En ese momento la iglesia desbordó de júbilo, ante la aceptación y reconocimiento a la Elección del Apóstol Naasón Joaquín en esta Nueva Era de salvación.

Retomó las promesas que Dios ha hecho a sus apóstoles contemporáneos y les recordó que Dios multiplicará a este pueblo “así es que yo vengo a decirte que la batalla no ha terminado, que seguiremos adelante, que la iglesia de Colombia prosperará aún más, que este bello país se inundará de la palabra de Dios, que habrá miles y miles de almas que aceptarán la palabra de Dios…” Enseguida les dijo que había venido hasta ellos para doblar sus rodillas en esa Casa de oración y pedir al Altísimo que les bendiga y los multiplique. Al momento, literalmente todos los hermanos cayeron de rodillas en un pentecostés que se prologó por varios minutos en los que dieron libertad a su alma.

“Hermano de Soacha, yo deseo que Dios te bendiga, y Dios ha de cumplir mi petición… que cada vez que tu salgas a la obra y cada vez que tu prediques, y cada vez que tu des testimonio, Dios responderá y tu verás en este testimonio que Dios a través de ti seguirá trayendo almas a esta iglesia… si así lo hacéis, que Dios os bendiga en vuestra vida, en vuestro trabajo y en vuestro testimonio y muy pronto pagaremos votos en este lugar, hasta entonces que Dios los bendiga” fue la bendición que el Apóstol derramó en la iglesia de Soacha, ante la admiración de propios y extraños que también ese día estuvieron en la Casa de Dios escuchando al Embajador de Dios en la tierra.