“En todo momento y en toda circunstancia, somos más que vencedores”: visita apostólica a la iglesia de Seattle

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Esta mañana, la iglesia de Seattle ofreció un desayuno al Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, a su familia y ministros invitados a esta etapa de la gira y mientras degustaba sus alimentos junto con su esposa, la hermana Alma Zamora y la hermana D. Eva García, su madre, agradeció a Dios las bendiciones presentes y agregó que si viniesen días difíciles, “éstos serán una oportunidad que el Señor brinda para que su iglesia le demuestre al mundo, que en todo momento y en toda circunstancia, somos más que vencedores… y si Dios permitiese que nos sobrevengan pruebas, es para demostrarle a Satanás de qué estamos hechos y que Dios se gloríe de nuestra fidelidad y confianza en el Señor”, como Job que habiendo perdido todo, no quedó solo en su enfermedad, pues aún sus amigos estuvieron acompañándole y después de la prueba Dios volvió a darle aún más bendición.

Alabó la libertad que disfruta la iglesia en el estado de Washington, a diferencia del hostigamiento que en México protagonizan algunos fanáticos, aunque las autoridades no los secundan, porque ya conocen a la iglesia, que es ordenada, respetuosa y honesta: “Somos gente que prospera en todo para engrandecimiento individual y de la nación, siempre confiando en Dios, al que nos sujetamos por la doctrina que nos imparte y que va a la conciencia. Sin embargo, destacó que la mayoría asume las enseñanzas, porque aparte de la conciencia, el Espíritu de Dios también mueve a actuar de manera correcta y honorable, lo cual es evidente en la honradez que manifiesta la iglesia cuando la hospedan en las casas durante la Santa Cena, conducta que el Apóstol del Señor alabó, asegurando que ninguna iglesia, ni la mayoritaria ha logrado ese nivel de limpia conciencia en su feligresía.

En cuanto al respeto de la iglesia y el cuidado de los huéspedes por la casa en que los hermanos los hospedan, reiteró que es indicio de la honestidad que le enorgullece de sus hijos espirituales, y como lo dijo en Mazatlán, Sinaloa, por su elevado nivel de limpia conciencia, “vosotros sois el más grande milagro, la señal y el testimonio más grande que puede dar Dios al mundo y para mí, evidencia que Dios está cumpliendo su promesa de bendición y prosperidad…”. Hoy, la iglesia abunda en generosidad, como en tiempos del Señor Jesucristo, lo cual agradeció el hombre de Dios, como Zaqueo (v. Lucas 19: 6-9), por el recibimiento que le hacían, a diferencia de los fariseos, que calificaron al Señor, de comilón y bebedor.

Agregó que mayor bendición es tener el honor de velar por las almas, por la iglesia que el Señor le ha encomendado, y que desea ninguna alma se pierda, por ellas es su empeño, cuidado y preocupación que ni los sacerdotes católicos tienen por su ovejas, a quienes por pereza mantienen en la ignorancia con mentiras y trampas condenándolas y condenándose ellos. En cambio, destacó categórico: “A nosotros el Señor no nos enseñó a juzgar, ni nos llamó para perder a nadie, sino a predicar a los enfermos y necesitados…”. Que si alguien lleva mala vida, pero desea cambiar, él le pedirá al Señor por ellos, como lo hizo en su presentación apostólica en Acapulco, Guerrero (mayo de 2017), y cuya oración ablandó a más de alguno. Se refirió de nuevo al hombre que secuestró al hijo de un hermano y cuando iba a darle muerte, al saber que era de la Iglesia La Luz del Mundo, le perdonó la vida, acción que no hizo solo, ni por compasión, sino por la oración de la iglesia y de su Apóstol, el único que dijo aquel hombre, ha orado por nosotros.

El Varón de Dios comentó al respecto, que sabía de algunos que escuchaban sus presentaciones, a quienes mandó decir que para salvarse tendrán que dejar todas sus malas obras, sus atroces acciones, lavar sus pecados en el bautismo y vivir en novedad de vida actuando siempre con limpia conciencia, transformación que el Señor ya ha hecho en numerosos hermanos, quienes aún en la cárcel, se han convertido a La Luz del Mundo, dejado sus odios y resentimientos… drástico cambio que no se sabe cómo ocurre, pero sí, que es Dios el que cambia el sentir, el que hace su Obra; como la hizo en miembros del ejército y rebeldes de la guerrrilla de El Salvador, Centroamérica, en años pasados; maravilloso cambio de conducta de corazón, que no se puede explicar humanamente, sólo que Dios fue el que los transformó, -aseguró el Apóstol de Jesucristo.

Por ello a los presentes en el ágape fraterno de esta mañana y a los que los atendían, los exhortó a conservar el estado espiritual de limpidez y benevolencia, a seguir confiando en Dios en todo momento, a cumplir con sus obligaciones para que los siga prosperando el Señor y agregó: “Mas si Él permitiese las pruebas y las adversidades, aún de ellas nos sacará adelante, porque nuestra confianza es plena en Dios, incluso los retos que enfrentamos, son una oportunidad que nos está brindando para demostrar al mundo, que somos más que vencedores..”

Entre tanto, se nos permite disfrutar con alegría de todo lo del mundo que Dios creó para sus hijos, “para los que vivimos confiando en su amor y en sus promesas, pero seguros que nuestra esperanza no está aquí, ésta es pasajera, y si padecemos angustia o tribulación, son un peso mayor de gloria en la ciudadanía allá en los cielos, allá sí les aseguro que no habrá ningún dolor, sólo dicha y felicidad con Dios, gloria que el Señor le permitió ver al protomártir Esteban, cuya muerte no fue un fracaso, aunque estaba solo como el Señor, a quien sus amigos lo abandonaron y negaron, pero Dios lo cubrió de gloria y lo sentó a su diestra.”

Ya de pie y para despedirse encomendó a los ministros que estas enseñanzas las compartieran a la iglesia, a sus compañeros y los miembros de los batallones, para firmeza de la fe y certeza en la esperanza, les agradeció que lo acompañaran en esta etapa de la gira por Seattle, les deseó que el Dios que abre sus labios para instruir a la iglesia, sea el que los bendiga y les pague su trabajo de amor. A la iglesia anfitriona, a los hermanos y hermanas que le habían preparado y ofrecido el desayuno, les agradeció las atenciones y se retiró del lugar bendiciendo a todos.

 

El cristiano puede disfrutar del mundo, sin ofender a Dios

El día anterior, después de la magna presentación apostólica, luego de su presentación dominical, en el Centro de conferencias del hotel Hilton en Seattle, a donde acudieron las dos iglesias de Seattle y Vancouver, además de las obras o misiones de Pasco, Vvenashe, Karima, Othello, Mout Bernon y Federalway, durante la comida, el Apóstol de Jesucristo platicó con los ministros.

Le acompañaron a la decimotercera etapa de la primera Gira Apostólica, los pastores Daniel Núñez, Leandro Ramírez, Antonio Adán, Jesús Orozco, Ramiro Hernández, Job Zamora, Eliezer Gutiérrez, Gerardo Alvarado y Héctor Johnson, así como sus respectivas esposas. Estuvo también presente el hermano José Valle y su compañera, primer matrimonio que estuvo al frente de la iglesia en Seattle.

Mientras compartían el pan y la sal, el Apóstol del Señor comentó que él siempre tiene en su mente a la Iglesia del Señor y le preocupan los peligros que la acechan. Comentó que el pastor Juan Chávez le informó que algunos pastores de confesiones ajenas, deseaban incorporarse a la Iglesia Luz del Mundo, a lo que el Siervo de Dios explicó que no está prohibido que otros pastores se conviertan a la iglesia, lo que no pueden hacer es incorporarse de momento al Cuerpo Ministerial, porque primero tienen que dar testimonio de su conversión sincera, que ésta haya sido por fe, que aprendan la doctrina, que se inscriban en la Obra y se determinará darles la oportunidad: sólo entonces podrán estar al cuidado de alguna iglesia.

Aclaró que en la Iglesia del Señor no se le puede prohibir el ingreso a nadie, ni discriminar a ninguna persona, porque de lo peor llama el Señor, de los estratos sociales más bajos y de pésima condición moral, pero no para que sigan viviendo de esta manera, antes para transformar su corazón hasta que se conviertan en las mejores personas de la sociedad. Por ello la Iglesia hoy es admirada, por la gran calidad y honradez de sus miembros, a quienes el Señor convirtió realmente en otras personas y ahora son más honorables y ordenados en su vida.

Respecto a la prosperidad que el Señor está dando en la iglesia, dijo que no es impropio disfrutar de los bienes materiales, ni de viajes, paseos o diversiones sanas, pero siempre reconociendo a Dios en todo y apartando para el Señor, lo que le corresponde, que nunca se olviden dar a Dios de lo recibido de sus manos (v.1 Crónicas 29:14). Porque si cumplen sus responsabilidades con Dios, Él seguirá derramando su bendición de una forma prodigiosa, como lo está haciendo con los hermanos de Seattle, que para su sorpresa inició como una obra de Camby, Oregon, y actualmente ya superó el número de miembros.

 

Buenos cristianos para Dios y buenos ciudadanos para la sociedad

A los ministros conminó a exhortar a la iglesia a cumplir con el compromiso del que habló en su presentación apostólica y para lograrlo insistió en que aconsejen que más que ir a las calles, prediquen a los cercanos, a sus amigos, a sus familiares y vecinos; a su vez los empresarios a sus socios y a sus trabajadores

A los funcionarios públicos y hermanos que están contendiendo en las elecciones por algún puesto, les aconsejó que sean como la reina Ester, que primero se ganen el aprecio de sus superiores, que no pidan privilegios antes de trabajar, que cumplan con su deber sirviendo al pueblo y a su familia con honestidad y respetando a Dios. que con su actuar vean que en la Luz del Mundo, la gente es irreprensible, honesta y buena, como verificó el rey Asuero, de Israel, comprobando por la conducta de la Reina y de su tío Mardoqueo, que su nación era un pueblo trabajador que nunca haría daño.

Como embajador del Reino de los cielos, reiteró que “las relaciones con los diplomáticos son oportunidades para que vean lo que trae el Director Internacional de La luz del Mundo, los valores que promueve y conozcan su proyecto para la construcción de un mundo más armónico, más respetuoso de Dios, de sus semejantes y de los gobiernos; porque el Siervo de Dios sabe lo valioso que son sus hijos que el Señor le ha dado en esta era: hombres y mujeres dignos de ser tomados en cuenta por su nobleza de espíritu, por sus altas convicciones religiosas, por su honestidad y por su contribución pacífica al progreso de los pueblos en todos los 54 países en donde se asienta la Iglesia.

Admitió que el Señor llamó y reunió de lo peor del mundo para gloriarse de la transformación profunda que hace en el corazón de cada hermano y no para que sigan siendo el oprobio, sino para ser lo mejor del mundo, gente recta, con valores cristianos, positiva, laboriosa, que respeta la vida y mantiene viva la esperanza en la eternidad.

Se solazó con la gloria que Dios ha dado a su Siervo y a su iglesia, “Hermosa el gloria que no es humana ni terrena, aunque se manifiesta en el amor y cariño que me profesan, se refiere al reconocimiento genuino aún en los niños, que no acaban de sorprenderme con sus miradas y sus lágrimas cuando paso junto a ellos. La admiración de la gente que se sorprende al ver las manifestaciones de la iglesia, a la que admiran, alaban y reconocen, aunque no se conviertan.”

Finalmente agregó: “Pero todo lo que tenemos, lo debemos a Dios que nos ha engrandecido.” Al pastor Ramiro Hernández, encargado del Ministerio de evangelización, también le encomendó transmitir sus palabras, visitar a los batallones de la región y Estados que visitará en esta décima tercera etapa de su primera gira, atender sus necesidades materiales o espirituales, aconsejarlos e instruirlos en las formas de evangelización de las almas.

Antes de despedirse, agradeció las atenciones a la iglesia y aconsejó a los ministros transmitir sus palabras y “orientar a los hermanos para que cumplan su compromiso con Dios, lo cual hacen los que son íntegros, no así los que en la adversidad y la prueba abandonan al Señor, que nos da ejemplo de fidelidad y de que cumple sus promesas, porque Cristo prometió amar a sus discípulos y los amó hasta la muerte, mientras que sus discípulos, por el cansancio, no pudieron acompañarle a orar en aquellos momentos de angustia en que los necesitaba. ¡Qué triste que así ocurra en la iglesia!”, exclamó. Los ministros respondieron ofreciendo trabajar para que en los hermanos exista esa cualidad inherente en el cristiano verdadero e íntegro: la fidelidad a Dios.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.