«Vivimos el tiempo más hermoso del Pueblo de Dios a través de la historia»

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El 21 de marzo de 2018, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, luego de su regreso de la doceava etapa de su gira Universal —que tuvo lugar en los estados de Zacatecas, San Luis Potosí, Durango, Coahuila y Sinaloa (del 1 al 18 de marzo)—, acudió al «jardín de la oración» en la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

Acompañado de algunos de sus colaboradores —pastores, diáconos y encargados—, en su camino al templo saludó a un numeroso grupo de hermanos, quien, desde la Glorieta Central, hizo lo propio: «Dios lo bendiga, Apóstol de Jesucristo», «Bendito el que viene en el nombre del Señor»…

Con antelación, el Coro de Hermosa Provincia esperaba al Apóstol, quien elevó su plegaria matutina al Creador. El Orfeón local entonó dos alabanzas: «En esta hermosa mañana» y «Hay una oración». Por su parte, los ministros y la iglesia, en perfecta comunión, se unieron a la oración del justo, que perfumó con su fragancia espiritual —la de la Elección— no solo el templo: en la colonia de hijos de Dios se respira la paz y una singular bendición.

Al término de su oración, el Embajador de Cristo se detuvo por unos instantes y agradeció a los integrantes del Orfeón local su presencia: «Dios les pague por acompañarme, hermanos. Dios les bendiga».

Enseguida, en la puerta de su casa, platicó con los ministros que lo acompañaron esta mañana. En primer lugar, expresó su enorme satisfacción al contemplar los hermosos testimonios, alrededor del mundo, de los que dan cuenta las redes sociales.

Entre dichos testimonios, destacó el de la Iglesia de la colonia Hermosa Provincia (Guadalajara) —quien sigue trabajando sin tregua en la evangelización—: en la pasada Escuela Dominical asistieron 1,600 visitas, así como 300 hermanos que se encontraban alejados de la Iglesia, a escuchar la Palabra de Dios.

 

La condición de hijo de Dios nunca se pierde

En este tenor, recordó que cuando el hermano se aparta de la Iglesia del Señor, no lo hace para retornar a la idolatría o buscar otra opción religiosa: «Se va porque, en alguna situación de su vida, no está cumpliendo con la voluntad de Dios. Su misma situación le afrenta. Su misma vergüenza lo hace retirarse, pero cuando hay esta oportunidad —escuelas dominicales de evangelización o de restauración—, ellos se acercan, porque siguen siendo hijos de Dios. La condición de hijo de Dios nunca se pierde».

Trajo a la memoria el testimonio del hijo pródigo (v. Lucas 15:11-32), que cuando regresa a la casa de su padre, vuelve humillado, avergonzado y con un reconocimiento de su falta, y conmueve al padre.

El pastor en turno de la Oficina Pastoral, hermano P.E. Samuel Díaz, comentó que al término de la Escuela Dominical, el Coro cantó el himno «Hijo Pródigo». «Cuando empezó a cantar la alabanza, los cientos de hermanos que estaban retirados cayeron de rodillas, llorando, porque se sintieron identificados con las estrofas del canto», asentó.

En este tenor, el Apóstol de Jesucristo expresó: «La Iglesia sigue caminando, avanzando y prosperando… El hermano se vuelve a acercar, al sentirse que se está quedando, y aprovecha esta oportunidad y dice: ‘Yo pertenezco a esta Iglesia’. No quieren dejar de disfrutar las bendiciones. No es una vanagloria: es una confianza». El hermano P.E. José Moreno agregó: «Estos hermanos dicen: ‘Yo soy restaurado de la Nueva Era’».

Enseguida, el Apóstol del Señor afirmó: «Grandes maravillas y glorias veremos. La Iglesia, en todos los lugares, es hermosa. Todo depende de la forma en que le hablemos y la tratemos… Si nos dirigimos a su conciencia, fe y reconocimiento, la Iglesia camina sola».

 

La tolerancia: el principio de la intolerancia

El tema: «De la tolerancia al respeto absoluto» —que abordó el 11 de marzo, en su presentación apostólica en Torreón, Coahuila—, sigue repercutiendo en la sociedad: ha sido retomado recientemente por actores políticos y sociales. En este tenor, mencionó: «La tolerancia es el principio de la intolerancia. Es la advertencia de lo que viene».

Recordó los eventos que, como Director de la Jurisdicción Norte, coordinó, impulsó y promovió en los estados fronterizos del norte de Mexico (que tuvieron lugar de 2008 a 2011). En estos históricos eventos, el lema era: «No a la tolerancia. Si al respeto». Ante académicos, gobernantes, legisladores y la sociedad civil, el Apóstol Naasón Joaquín —entonces Pastor Jurisdiccional— defendió en distintos foros los derechos humanos, la libertad religiosa en el marco del Estado laico y dirigió al Senado de la República una propuesta denominada «Del tránsito de la tolerancia al respeto absoluto», con el objeto de erradicar la discriminación en cualquiera de sus formas, incluida la religiosa.

Y añadió: «Cuando la tolerancia llega a su límite, se manifiesta la intolerancia… Hoy, la sociedad está tomando como referencia a la Iglesia: retoma algunas de sus frases… pero muy pronto vamos hacer punto central de referencia».

 

Ser buenos cristianos nos hace buenos ciudadanos

Antes de despedirse, el Enviado de Dios recordó la siguiente frase apostólica: «Ser buenos cristianos nos hace buenos ciudadanos»; y añadió: «Esta frase tiene un cumplimiento, una verdad, que se manifiesta en los hechos, en el beneficio de todas las personas que están sujetas a la doctrina».

Trajo a la memoria el testimonio del hermano Abundio, de Tamaulipas, quien da testimonio público de su fe y del apostolado contemporáneo, incluso en los autobuses, y refirió que no es el único caso. Como el hermano, hay decenas de miles, como consta en las redes sociales. Y añadió: «Hoy, mas que nunca, la iglesia se ha sentido identificada y orgullosa de ser La Luz del Mundo. Ya no está la pena, el temor o el miedo… ¡Hay un orgullo manifiesto de pertenencia!

«Las circunstancias que Dios nos permite en esta época ya no son ofensas ni menosprecios; al contrario, son halagos… Este Pueblo fue llamado a ser el más grande de los pueblos. Israel tuvo una gloria muy hermosa, con David, quien se quejaba de los hijos de Sarvia, lo que indica que su administración no fue de total descanso —en referencia a la tranquilidad y paz, ya que todos los Hombres de Dios siempre han trabajado—.

 

Los testimonios, la mejor muestra de que Dios está con su Iglesia

«La abundancia de testimonios es la mejor muestra de que Dios sigue con nosotros, y la iglesia, alrededor del mundo, permanece feliz, gozosa, contenta. En contraste, los que no aceptaron la Obra de Dios aún esperan ‘el testimonio’… ¡Dios está dando un hermoso testimonio por todos lados!… Esto no lo ha hecho mi carisma ni mi parte humana… ¡Es la Obra de Dios! Hoy repito las palabras que le dijeron al Señor Jesucristo: ‘Sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él’» (Juan 3:2).

«Los testimonios son la principal muestra de que Dios está con su Pueblo: de la iglesia, de los retirados, de las almas nuevas, de las visitas…». Citó el testimonio de su pasada presentación en Mazatlán, Sinaloa, donde, al término de la reunión, una mujer se acercó a él. Con lágrimas en sus ojos, le expresó: «Apóstol, le ruego que le pida a Dios para que abra mi corazón y acepté su voluntad». La respuesta fue categórica: ‘Ya Dios se lo está permitiendo: ya me está diciendo Apóstol ¡Por qué me está pidiendo lo que Dios ya le está dando!’.

En relación con los testimonios, mencionó: «No tenemos porque ocultar absolutamente nada. La paz de Dios es única, esta llega a través de la Palabra de Dios, al haber encontrado el camino. Por todos lados es muy bonito. Cada uno de ustedes tiene muchos testimonios. ¡Son maravillosos!».

 

No hay mayor tesoro y ancla que tengamos como la Elección

Enseguida compartió otro testimonio: en Mazatlán, una visita habló con su hermano, que es sacerdote católico, y le dijo: «Mis amigas me están invitando a la reunión de la Luz del Mundo, adonde va a venir el Apóstol, pero yo les digo que no puedo ir porque soy católica». El religioso, quien es párroco de un templo católico en ese puerto, le respondió: «Ve. Si tú quieres oír la verdadera Palabra de Dios ahí la vas a escuchar». En efecto, la mujer estuvo en la presentación apostólica y al término, tuvo la bendición de saludar, con particular beneplácito, al Enviado de Dios.

En este tenor, el Siervo de Dios añadió: «En los eventos veo el rostro de los hermanos, y contemplo que entre ellos hay numerosas visitas. Cuando salgo, la gran mayoría están bañados en lágrimas. Ven que me acerco a una y la saluda, y las demás se acercan llorando. ¡Dios ha hecho una Obra maravillosa!

«De esas visitas, que se cuentan por miles, la gran mayoría se van a quedar en la Iglesia. En la segunda vuelta que yo dé en mi gira, por lo menos encontraré el doble de la membresía, porque la Iglesia está viéndose a través de las redes sociales —aún en los centros penitenciarios alrededor del mundo, se registra un número importante de bautismos—.

«Ustedes son artífices y parte de esta bella historia. ¡Qué bonito que no se queden fuera de ella! Lo que Dios quiso hacer, lo ha hecho y lo seguirá haciendo como Él quiera. Nos permita ser parte de esos hechos, de ese trabajo, de esa voluntad de nuestro Dios… que nunca nuestro corazón vaya a endurecerse.

«No hay mayor tesoro y ancla que tengamos como la Elección… Tómense de mi, porque ahí va a estar nuestra prosperidad, y más en este tiempo que nos tocó vivir, el tiempo más hermoso del Pueblo de Dios, donde el Pueblo de Dios, como un solo hombre, está trabajando».

El reloj marcaba las cinco de la mañana cuando el Embajador del reino de los cielos se despidió de sus colaboradores. Con una sonrisa en su rostro —sin par —, cariñosamente les dijo: «Pasen a la oración. Dios los bendiga».

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.